1) Conceptualización
Definir la necesidad social
Empieza por observar y escuchar: qué falta, qué se puede mejorar y qué beneficio aportará al conjunto. Conviene redactar una descripción breve y concreta, con el contexto del barrio o municipio y el grupo impulsor. Si hay alternativas, anótalas y explica por qué se elige una. Una buena conceptualización también incluye criterios de accesibilidad e inclusión, para que el proyecto no deje fuera a personas por edad, movilidad o disponibilidad horaria.
- Define objetivo, alcance y límites.
- Identifica beneficiarios y actores locales.
- Prepara un plan de seguimiento con hitos.